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Efrén Vázquez
Introducción
Esta
página pretende ser un lugar de reflexión sobre la importancia de la
invención de la palabra escrita para la memoria de los pueblos y el
desarrollo intelectual del hombre. En un delicioso libro(1),
Umberto Eco narra brevemente la historia de "un rey que quiso
comprobar qué lengua e idioma tendrían los niños al llegar a la adolescencia
si no habían podido hablar jamás con nadie. Y para ello dio órdenes
a las nodrizas y ayas de que dieran leche a los niños... pero con la
prohibición de hablarles. Quería en realidad saber si hablarían la lengua
hebrea, que fue la primera, o bien la griega, o la latina, o la lengua
árabe; o si acabarían hablando la lengua de sus propios padres, de quienes
habían nacido. Pero se afanó en vano, porque los niños o infantes morían
todos."
Es pues el lenguaje, un seguro de vida de los hombres sobre la naturaleza
y hoy también frente a ese mundo virtual que hemos creado. La digitalización
de la información incrementa enormemente las posibilidades de comunicación
y memorización de los seres humanos, pero no debemos dejarnos asombrar
por ello. Y hoy, con más fuerza si cabe, cuando las máquinas tienen
su propio lenguaje, se hace necesario ser dueños de la palabra.
Con la palabra el hombre ha transcendido la naturaleza, el pensamiento
inmediato, y ha hecho posible compartir con sus semejantes un mundo
semántico complejo. No sólo eso, sino que, ahora que se sabe que el
mapa del genoma humano nos iguala en un altísimo porcentaje al resto
de seres vivos, la diferencia hay que buscarla en la capacidad humana
de abstraer, representar y reconstruir la realidad en el intelecto,
para ser compartida y transmitida a sus semejantes.
Un poco de historia
El
hombre en su relación primaria con la naturaleza se comunicó a través
del gesto y los sonidos, al igual que gran parte del mundo animal. Luego
esos sonidos se fueron haciendo cada vez más significativos a medida
que fue dominando el medio natural, conformando su entorno e hizo de
la "urbe" su habitat. Fue entonces cuando, gracias a la palabra,
el hombre ha sido capaz de comunicar su existencia a través de la memoria
y el conocimiento. Ya en la antigüa Grecia el dramaturgo griego Esquilo
ponía en voz de su héroe Prometeo estas palabras "Escuchad lo
que hice a los mortales: les inventé el número, les enseñé a unir las
letras, les di la memoria, la madre de las musas". A comienzos
de la Edad Moderna, la imprenta de Gütemberg revoluciona la escritura
haciéndola "de todos un poco" e iniciando una vertiginosa
evolución en los medios técnicos de impresión hasta los actuales medios
audiovisuales e informáticos.
El
lenguaje humano
Actualmente,
se ha habla de lenguajes (en plural) como sinónimo de expresión o capacidad
expresiva del medio comunicativo que lo utiliza y del que se le hace
acompañar (lenguaje televisivo, creativo, periodístico, artístico, etcétera),
cuando básicamente todos ellos requieren el uso y conocimiento de un
único lenguaje: el humano. Si bien en muchos de ellos el significante
puede no ser la palabra, por ejemplo el lenguaje de las artes figurativas,
de las emociones, de las banderas, etcétera, su lectura o interpretación,
su descodificación, se hará a través del lenguaje que verdaderamente
caracteriza e identifica al hombre como animal simbólico y transcendente,
es el lenguaje basado en la palabra.
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EMISOR
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CÓDIGO
LINGÜÍSTICO
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ADQUIRIDO
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MENSAJE
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CONVENCIONAL
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ARTICULADO
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RECEPTOR
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SIMBÓLICO
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Es bien cierto que el lenguaje humano (escrito o hablado) comporta ciertas
limitaciones. No siempre conocemos, y a veces, ni tenemos la palabra
precisa para expresarnos en cada caso particular. Esa experiencia, ese
pensamiento, esa idea nunca será semejante a otra, podrá guardar cierta
relación o parecido con caquella pero hará que recurramos al las similitudes
significante-significado que conozcamos previamente; de no ser así,
trataremos de inventar, crear nuevos significantes a los que el contexto
ayudará a dar significado. Coseriu (2) considera que "la creación es, pues, constante en el
lenguaje: no caracteriza sólo el momento inicial de un símbolo (el momento
en el que un nuevo modelo aparece por primera vez en la historia), sino
todo acto de hablar."
El lenguaje escrito y el digital
Hoy en día, estamos ante
de la mayor revolución del lenguaje humano: su conversión en el lenguaje
universal de las máquinas. El hombre ha logrado romper en parte las
barreras de la distancia y el tiempo, con la creación de todo un mundo
representacional de la realidad y que el profesor Javier Echeverría
ha llamado "tercer entorno"(3).
El ser humano ya no se realiza sólo allí donde está presente y le es
posible liberarse de determinados límites impuestos por las fronteras
geográficas, culturales y lingüísticas mediante la creación de un entorno
virtual basado en los nuevos medios telemáticos que comparten un único
y universal lenguaje, el de las máquinas. Estaríamos muy cerca del ideal
leibniciano de una Característica Universal. En cualquier lugar y momento
podríamos expresarnos y recibir información en cualquiera de las lenguas
existentes, a través de la codificación y descodificación de ese lenguaje
universal de las máquinas: el lenguaje digital.
Queda
atrás la mentalidad "enciclopédica" del saber en la que el
ser humano trata de acumular conocimiento. Hoy ese conocimiento "es
el principal componente del desarrollo económico", en palabras
del Premio Nobel de Economía Herbert Simon. La digitalización de la
información y los medios telemáticos están permitiendo el alcance casi
instantáneo a la información, el poder no consiste en tenerla sino en
verificarla, validarla y "desgraciadamente" utilizarla como
mercancía, como producto de consumo. El gran reto, al igual que selecionamos
las palabras cuando nos comunicamos, está en saber seleccionar, escoger,
discernir la información que queremos. La enseñanza de cómo utilizar
los nuevos medios y saber "leer" lo que se nos muestra con
actitud crítica y criterio selectivo es el gran reto de la que se da
en llamar "sociedad de la información". El novelista norteamericano
Ray Bradbury señala que se debería primero enseñar a los niños a leer
y sólo cuando lo sepan hacer bien ya podrán jugar con el ordenador.
¿Desaparecerá la escritura?
Estamos ante una inmensidad de estímulos a través de imágenes, iconos,
sonidos, palabras, colores (todavía los medios no son capaces de excitar
nuestros otros sentidos: tacto, gusto y olfato), que harán surgir en
nosotros sensaciones, ideas, pensamientos que pondrán a prueba nuestra
capacidad de abstracción. En este sentido, para el sociólogo francés
Jean Baudrillard (4) "con Internet
y las autopistas de la información, no sólo se puede hablar de una desaparición
de la palabra interpersonal, sino también de la desaparición de la escritura".
Lo que desaparecerá para él es la escritura en tiempo real, pues ésta
requiere un distanciamiento (alguien escribe y no sabe cuanto tiempo
es necesario para que sea leído su escrito) que la capacidad de la red
de que sea leído inmediatamente anularía. Esa simultaneidad de que potencialmente
un texto pueda ser leído al mismo tiempo que está siendo escrito, en
cualquier lugar y/o momento por cualquier persona, es lo que hará que
la escritura se vea alterada dando lugar a otro lenguaje, pues el ordenador
nos obliga a pensar de otra forma.
Es
cierto que que el ordenador nos obliga a escribir "de otra forma"
a "otro ritmo" y que eso exigirá una gran actividad creadora
de formas representacionales escritas ante nuevas realidades de un mundo
de bits, pero seguirán siendo signos, grafos o grafemas que conformarán
palabras.
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(1)
ECO, Umberto (1994): "La búsqueda de la lengua perfecta",
Barcelona, Editorial Crítica.
(2) COSERIU, E.(1977): "El
hombre y su lenguaje", Madrid, editorial Gredos. (p.75)
(3)
ECHEVERRÍA, Javier (1999): "Los señores del aire: Telépolis
y el Tercer Entorno", Barcelona, Ediciones Destino.
(4)
BAUDRILLARD, Jean: "¿Red, dónde está
tu victoria? en El País. World Media Network. http://www.uta.edu/english/apt/collab/baudweb.html
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BIBLIOGRAFÍA
recomendada |
En
este apartado se reseñan libros, porpuestos como interesantes, relacionados
con el lenguaje; estando abierta esta sección a cuantas sugerencias
y aportaciones de interés justificado sobre el tema se hagan llegar.
BANDA, Mariano de la (2000): Escarfucios
y palabros. Madrid, Temas de Hoy.
CANALS, Cuca (1998): La hescritora.
Barcelona, Plaza y Janés.
FERRER, Eulalio (1994): El lenguaje de la publicidad.
México, Fondo de Cultura Económica.
MARINA, José Antonio (1997): Elogio y refutación del
ingenio. Barcelona, Anagrama.
MERINO, José María (1992): No soy un libro.
Madrid, Siruela.
MONTERROSO, Augusto (1998): La letra e.
Madrid, Alfaguara.
MOURILLE, Enrique (1997): Juego
y destrucción de la palabra. Santiago de Compostela, Eco
Franciscano.
PEREC, Georges (1997): El secuestro.
Barcelona, Anagrama.
VILCHES VIVANCOS, Fernando (1999): El
menosprecio de la lengua. El español en la prensa.
Madrid, Dykinson.
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